El chef Cristiano Venturi y su socia Mirela en el Ristorantino da Pep
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Una historia que vuelve a casa

Cristiano

Cristiano Venturi nace en Fano, en plena escalera, tanta era su prisa por venir al mundo. Después la ambulancia lo lleva a Fossombrone, que al menos sobre el papel se convierte en su ciudad natal. Crece entre los aromas de la cocina de casa. Su madre Marisa, sus tías y su abuela Ersilia le transmiten desde niño un amor por los fogones que ya nunca lo abandonará.

Tras estudiar hostelería en Senigallia y en el Bristol de Roma, da sus primeros pasos en el Hôtel Hermitage de Montecarlo. Desde allí comienza un recorrido que lo lleva a más de veinticinco países, al frente de las cocinas de grandes hoteles y restaurantes internacionales: del Grand Hotel Europe de San Petersburgo a BiCE en Tokio, del Grand Hyatt de San Diego al Marriott de Hawái, pasando por Sofía y Novosibirsk.

En Italia dirige las cocinas de La Scogliera en La Maddalena y del Castello Ruffo, y se encarga de la apertura del Hotel Elisabeth en el Conero. En sus Marcas natales trabaja con el chef Maurizio Cecilioni en la Locanda Strada della Marina de Senigallia, y en varios locales entre Pesaro y Fano.

Un camino que le valió el nombramiento de embajador de la cocina italiana en el mundo por parte del Presidente de la República Italiana, Carlo Azeglio Ciampi. Después llegan la presidencia de la Associazione Professionale Cuochi Italiani y del Italian Culinary Consortium en Francia, y el papel de embajador del Italian Culinary Consortium para las Marcas.

El chef Cristiano Venturi sonriente, con uno de sus platos servido en una concha

Al frente del equipo júnior de la Nazionale Italiana Cuochi, representó a Italia en la Copa del Mundo de Cocina de Luxemburgo (2010, una plata y un bronce) y en las Olimpiadas Culinarias de Erfurt, en Alemania (2008, dos platas y dos bronces). También conquistó el oro y la victoria por equipos en la Kremlin Cup de Moscú, y una plata y un bronce en la Chicago Cup (2007).

Su trabajo también ha sido premiado fuera de las competiciones. Recibió el Premio Auguste Escoffier, entregado en Forlimpopoli en la Casa Artusi, y en dos ocasiones el premio «Personaje del Año» de la Associazione Lidia, por una cocina atenta al uso de las grasas y a las cocciones a baja temperatura. También ha participado como invitado en la televisión italiana en Rai 1, en los programas La vecchia fattoria, Linea Blu y La prova del cuoco.

El chef Cristiano Venturi trabajando en la cocina

Hoy Cristiano se define como un «pintor de paladares». Quiere que un plato despierte la misma emoción que una obra de arte, y que tenga un alma hecha de los sabores y aromas que la memoria sigue trayéndole de su infancia.

Su experiencia también la transmite a los demás. Fue profesor de cocina en la escuela de hostelería de Perugia, y hoy forma a los profesionales de la restauración con el método FOODCOACH®, un programa sobre la gestión de las emociones en la cocina y en la sala.

Mirela

A su lado está Elena Mirela Macovei, Miri para quienes la conocen. Nacida en Rumanía, llega a Italia en el año 2000 y se abre camino con estudio, sacrificio y muchas cocinas distintas, trabajando también junto al chef con estrella Michelin Marco Bistarelli. Después se traslada a las Marcas, donde sigue formándose en distintos estilos de restauración. En 2022 conoce a Cristiano: se entienden enseguida, y nace la idea de un restaurante pequeño en el que expresar sus emociones en la cocina.

Mirela Macovei sonriente delante del muro de ladrillo del Ristorantino da Pep

Por qué «da Pep»

El nombre tiene una historia que viene de lejos. En 1987 Giuseppe Durazzi, Peppe para todos, fundador del restaurante da Pep, quería al joven Cristiano en su cocina. Pero Cristiano tenía otros planes, y sus caminos se separaron.

En 2023, tras años recorriendo el mundo, Cristiano entra por casualidad en ese mismo local. Gina, la mujer de Peppe, lo reconoce y le confiesa que Peppe siempre había querido tenerlo allí: si el destino lo había traído de vuelta a esa puerta, así tenía que ser.

Así, a comienzos de 2024, Cristiano y Mirela se hacen cargo de aquel pequeño restaurante y lo llaman Ristorantino da Pep, cum una volta – «como antes», en el dialecto local: como en 1987, cuando Peppe lo quería a su lado.